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El papel del copywriting en las etiquetas de vino

La etiqueta de vino es clave para vender más y no implica solo diseño e imágenes sofisticadas. Veamos cómo el copywriting le acaba dando la vuelta a tus etiquetas.

Tu cuñado cumple años y te invita a cenar. Te comprometiste a llevar un vino, pero como no eres un forofo de los vinos, no tienes nada en casa.

Si acaso tendrás alguna botella guardada en la cocina (aunque sea el lugar menos adecuado para guardar botellas) y es de lo más normalito y no va a extasiar ni al gato…

Sabes que si quieres ir a tiro fijo, te llevas un clásico de toda la vida: marca popular, denominación de origen archiconocida, crianza o reserva, en fin, el vino que se consigue en todas partes. Cumple y está bien así.

Pero tienes ese lado explorador que te pide probar algo nuevo, más sabiendo que al sibarita de tu cuñado le encanta el vino. ¡Se las pasa de cata en cata!

Y aquí vamos al meollo de la cuestión.

Ves lineales repletos de etiquetas y en Internet se te abre otro mundo de posibilidades casi infinitas.

Escaneas todo con la mirada y notas que entre cientos de etiquetas una capta tu atención ya sea por el diseño, por las letras, por el colorido, etc… Sea lo que fuere, ese vino ya está casi en la “cesta”.

Como ves, hay de todo en la viña del señor, pero, al igual que en las relaciones humanas, hay una botella que te resuena más que las otras… Por lo menos hoy.

Llegó el momento de la verdad.

Pero la purpurina y el colorido de la etiqueta no lo son todo…

Como los seres humanos, los vinos tienen dos facetas: una más emocional y otra más racional. Así que antes de sucumbir a la magia de las etiquetas, habría que ver si la promesa viene con fundamento: 

🍷 Quien entiende de vinos, lee la información en etiqueta y contraetiqueta, y elige el vino por sus características. ¿Le gustan con cuerpo, taninos sedosos y notas de tabaco? ¡Compra hecha!

🍷 Quien entiende menos de vinos,  basará su decisión más bien en lo que le transmitan botella y la etiqueta.  La tiene delante de sus ojos y si la información que lee le convence, pondrá la botella en el carrito. 

Por eso, es muy importante que, además del envase y el diseño, se invierta en el copy de los textos que aparecen en la etiqueta. 

La etiqueta es el primer punto de contacto con el consumidor

Cada botella de vino viene con una etiqueta y una contraetiqueta. Entre ambas se reparte información que tiene que aparecer por ley (nombre comercial, procedencia, graduación alcohólica, presencia de alérgenos, etc…) e información opcional como:

🍇 un mini storytelling (historias familiares, anécdotas, etc…)

🍇 las características de un terroir en particular

🍇 una forma especial de vinificación

🍇 notas de cata y sugerencias de maridaje

🍇 frases filosóficas o metáforas que lleguen al corazón del consumidor

🍇 galardones o reseñas de gurús del vino

Este es el espacio en el que las bodegas tienen la posibilidad de transmitir con fuerza los valores de su marca y lo que diferencia a este vino de otros.

Muchas veces las etiquetas se limitan a logos, sellos y datos técnicos (la información objetiva y real que tiene que salir por ley). Y lo poco que hay de texto “facultativo” no conecta con el consumidor.

Es aquí donde entra en escena el copywriting como complemento al diseño de etiquetas. Terminará dándole ese toque de glamour que falta para que el cliente quiera tu vino o sí o sí.

Renovarse o morir

Sé que suena algo drástico y tampoco es cuestión de vida o muerte, pero sí de “convertir más”. 

Traducido en plata: “vender más”.

Sé por experiencia propia que hay muchos vinos que te llevan al paraíso al catarlos, pero que jamás hubieras elegido por la estética de sus etiquetas. 

Según un estudio llevado a cabo por la consultora Nielsen, un envase y unas etiquetas atractivas suelen incrementar las ventas de vino en un 5,5%

De esas que dan en el clavo y están alineadas con los valores de la bodega y con el contenido de la botella, se sobreentiende.

En un mundo tan competitivo como el del vino, sería una pena desaprovechar este espacio para realzar valores y fortalezas, no?

La regla de las “tres patas”

Para encaminar una campaña exitosa de marketing hacen falta tres ingredientes:

🔝 un buen producto

👂 audiencia

👥 un buen tándem diseñador/copywriter

Si los tenemos, el éxito está asegurado.

Podríamos decir que la primera botella la vende el tándem diseñador/copywriter, y que la segunda botella la vende el enólogo.

Gran verdad, porque si el consumidor compra por la estética de la presentación pero luego se lleva un chasco con el vino, no repetirá experiencia.

¿Y cómo está el tema de la audiencia?

Haberla, hayla…

Online, generando tráfico hacia tu web con estrategia y mensaje consistente.

Offline (¡el caso de las etiquetas!): más del 50% de los consumidores eligen delante del lineal. De ellos, el 29% sabe a qué va. Pero el 71% restante no.

¡A por ellos!

Todo es cuestión de hacer un buen trabajo de transmisión de fortalezas y propuestas de valor teniendo en cuenta el target al que va dirigido tu producto.

Un caso coherente en toda la regla

El de los “cuernos” 🤘…

No, no me refiero a los que te vienen en mente.

Me refiero a los cuernos de la etiqueta que sale en la foto: el primer vino creado por Kiko, un joven enólogo de Toro. 

El vino es un fiel reflejo de su forma de ser: algo rebelde, atrevido, inteligente y de espíritu aventurero.

Una persona que rompe patrones y que tuve el gusto de conocer cuando sacó su primer vino.

Por empezar, llevaba una merienda a los trabajadores que vendimiaban en la finca de su familia a cambio de uvas. Y se iba a experimentar con ellas.

Las congelaba en parte y, al vinificar, veía cómo cambiaba la concentración y aromática del vino. 

No voy a entrar en detalles en su forma de hacer vinos, pero sí en cómo plasma sus ideas y su esencia en su política de comunicación.

La botella y las etiquetas apelan a un perfil de cliente con ganas de probar algo singular, en este caso un vino elaborado fuera de DO. Se transmite a la perfección la idea de un vino experimental, libre, hecho a mano y con botellas numeradas.

Un producto exclusivo “vestido” con mimo y mucha personalidad, que refleja la esencia de Toro y de este joven enólogo que, dentro de su rebeldía, no deja detalle librado al azar.

El plan es perfecto.

Y eso tiene recompensa, porque hay consistencia entre promesa y realidad, tal como afirma Gemma en su último artículo de este blog.

El copy y el diseño han de ir enfocados a tu cliente ideal

El trabajo que ha hecho esta bodega fue definir con claridad producto, target y estrategia de marketing.

Aún sabiendo que la botella de los cuernos es un producto dirigido más bien a un público desenfadado y curioso.

La probabilidad de que un clásico bebedor de vinos de DO o una persona muy creyente se decante por esta etiqueta, es menor.

Aunque los cuernos no tengan nada que ver con lo que asociamos a primera vista.

Porque los cuernos para Kiko son libertad de ser. Orgullo de tener sus raíces en Toro. Un gesto que él hace a menudo con las manos y adoptó identidad propia.

En resumen, si elaboras vinos, piensa en que el diseño y copy de las etiquetas no sólo han de estar a la altura de tus vinos, sino que tienen que captar la atención de tu target.

¿Quieres darle ese empuje que falta a las joyas que elaboras? 

Sentémonos a hablar y ver cómo optimizar el copy de tus etiquetas.

¡Que no te pille el toro! 🐂

Autora: Karin | Copywriter especializada en el sector del vino.

3 respuestas a «El papel del copywriting en las etiquetas de vino»

Cuanto saber y conocimiento en este artículo Karin.
Que bien explicado e hilado punto por punto.
No puedo discutirte nada, porque mo tengo conocimientos de vinos pero si de comprarlos.
Y efectivamente cuando uno no sabe… se deja guiar por los sentidos y termina escogiendo la botella que mas le gusta.
Muy bueno y muy interesante.

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Gracias Mar! Lo importante es empezar a leerse más las características del vino. Y ensayo error. Aprender cada vez un poquito más y no caer en las mismas trampas.

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¡Enhorabuena, Karin! Me ha encantado tu post. Me encanta el vino, alucino con las etiquetas tan creativas y distingas que se ven desde hace unos años y ahora ¡quiero probar YA ese vino de los «cuernos»!

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